A los congresistas les llegarán cerca de 20 millones de retroactivo

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Foto: EL TIEMPO

Los legisladores no solo recibieron aumento de sueldo sino que tendrán un elevado retroactivo.

El aumento del salario de los congresistas y altos funcionarios del Estado, que ha causado una dura polémica en el país, también tiene efectos retroactivos desde enero del 2020. 

El Ministerio de Hacienda informó que el reajuste realizado fue de 5,1 por ciento equivale a  1’676.000 pesos y aumenta lo devengado por los legisladores y otros altos funcionarios de 32’741.000 a 34’417.000 pesos.

El decreto indica que esta normativa tiene “efectos fiscales” a partir de enero de este año.

Es decir, los legisladores no solo recibirán un aumento a partir de su próxima mesada sino que en el próximo cheque recibirán un retroactivo, pues el incremento cubre los 12 meses de este año. De esa manera, los parlamentarios, que actualmente están en vacaciones, recibirán cerca de 20 millones de pesos de retroactivo. El beneficio aplica a 280 miembros del parlamento colombiano.

Esta cifra debe ser multiplicada por los 280 congresistas que hacen parte del parlamento colombiano.

Hasta el momento, tanto el Partido de ‘La U’ como el Centro Democrático rechazaron este incremento y anunciaron que los congresistas que hacen parte de estas colectividades donarán el correspondiente aumento salarial.

No obstante, hasta el momento no han planteado posición frente al retroactivo que les corresponde.

Este tema ha generado el rechazo de una parte de la opinión pública, especialmente en las redes sociales.

Estos cuestionamientos se fundamentaron, entre otras razones, en los varios intentos que se han hecho en el pasado por reducir el sueldo de los legisladores, los cuales han fracasado.

Hace más de un año, por ejemplo, la Comisión Primera de la Cámara, en la que tienen asiento 38 representantes, no pudo debatir el proyecto que buscaba congelar el salario de los congresistas debido a que estos se declararon impedidos, pues el tema los impacta directamente.

Luego de ese espectáculo, de congresistas saliéndose uno tras otros para evitar votar la norma, se hizo una modificación al régimen de conflictos de interés y se determinó que, en esos casos, los congresistas solo se pueden declarar impedidos si una norma los beneficia, más no si los afecta.

No obstante, ni siquiera así se ha logrado que los congresistas se atrevan a ‘tocar’ su salario.

La idea de reducir el salario de los congresistas, que es un tema llamativo para la ciudadanía, se ha hecho de todas las formas posibles: una reducción directa por ley, el congelamiento del salario durante cuatro años o que los legisladores, en medio de la pandemia, renuncien a sus gastos de representación (cerca de 14 millones de pesos). El resultado ha sido el mismo: los proyectos se hunden.

Fuente: EL TIEMPO

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