Bernal es el patrón

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Foto AS

El colombiano respondió al ataque de Yates y distanció a todos sus rivales. Fortunato dio al Eolo de Basso y Contador su primer triunfo en una grande.

El mayordomo de Tenn decía que el algodón no engaña. Puertos de porcentajes imposibles como el Zoncolan, tampoco. Egan Bernal es el corredor más fuerte del Giro. Il patrono, como le definen en Italia. Simon Yates regula sus fuerzas y va a más, todo lo contrario que en 2018, cuando gastaba como si no hubiera un mañana y Chris Froome le reventó y arrebató el rosa. Remco Evenepoel va a menos, a 3:52 ya de Bernal, le pesa la inactividad e inexperiencia. Como Evenepoel, los Caruso, Vlasov, Carthy, Buchmann o Ciccone bastante tienen con intentar seguir la estela del Ineos.

El Zoncolan acogió también el primer triunfo del Eolo-Kometa en una gran ronda. Lo protagonizó Lorenzo Fortunato, boloñés de 25 años, en su primera muesca como profesional. Otra escapada, la séptima en 14 jornadas. El equipo de Alberto Contador e Ivan Basso se estrenaba como invitado en el Giro, y vaya si devolvieron la confianza. El mánager de la estructura, Basso, venció en esta cima en 2010. Decían los dos exciclistas que cualquier victoria significaría “un éxito” para ellos. Pero Fortunato les brinda un escaparate de alcance mundial, en una cumbre de prestigio e historia. Casi nada.

Conocedor de sus errores, Simon Yates ha rodado tapado hasta la fecha. Sabe que no debe ir a por todas las etapas y tras todos los rivales. Al ataque del británico en una de las rampas más duras del Zoncolan sólo respondió Egan Bernal. Sobrado, el colombiano le remachó a 500 metros, en otra de las cuestas por encima del 25%. Caruso, Vlasov, Buchmann o Carthy se retorcían en el último kilómetro de ascensión, con pérdidas cercanas o por encima del minuto. Aunque el panorama se presentaba diferente desde la salida en Cittadella.

Con Aleksandr Vlasov a 45 segundos del liderato, el Astana imprimió un ritmo muy exigente durante la mayor parte del día con el objetivo de desmontar el tren del Ineos. Y en la bajada de Forcella Monte Rest logró resultados… efímeros. Por delante se marcharon Luis León, Gorka Izagirre, Tejada y Vlasov, y únicamente se soldaron a sus ruedas Pello Bilbao, Castroviejo y Bernal, siempre atento. Caruso, Simon Yates, Carthy y Buchmann viajaban en un segundo grupo, mientras Evenepoel lo hacía aún más alejado, en un tercero. El belga no transmite las mejores sensaciones, y el clima en el Deceuninck, con Almeida enfadado por tirar de él y fuera de la escuadra para 2022, tampoco incita a confiar en una remontada. Sofocado ese movimiento, el paisaje al frente del pelotón cambió de color en el Zoncolan: del azul celeste del Astana al azul oscuro del Ineos. Sin margen a la sorpresa. Con Moscon, Castroviejo y Martínez en modo locomotora. Con Bernal en modo patrón. Otro golpe de autoridad de la maglia rosa para acercarse a su primer Giro.

AS

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