‘El de Petro es un proyecto personalista y de odios’: Federico Gutiérrez

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El precandidato advierte que el gran riesgo del país es caer en proyectos populistas o autoritarios.

¿En esta entrevista cómo quiere que le diga: candidato, alcalde, Fico, Fede?

A mí todo el mundo me dice Fico.

Pues usted, doctor Fico, fue uno de los pocos que no metieron en el juicio fiscal de la Contraloría por Hidroituango…

Es que lo que hice ahí fue atender una emergencia que encontré, entendiendo que lo importante era salvar vidas y sacar el proyecto adelante, como lo dejamos, en fase de recuperación y, además, con la aseguradora pagando por los daños. Pero no me alegro por los que sí están metidos en el proceso. Cada quien tendrá que ejercer su defensa, pero no creo que actuaron con la mala fe de que terminara pasando lo que pasó.

Pero en Hidroituango pasaron cosas que no debieron pasar…

Lo que me correspondió cuando estaba de alcalde y como presidente de la junta directiva fue darme cuenta de las irregularidades que había, por ejemplo, en la forma como se comenzó a construir el túnel de desviación, sin tener el permiso ambiental. Cuando me enteré de eso, la instrucción mía al gerente de EPM de la época, Jorge Londoño, fue: ‘me hace el favor, Jorge, y se va ya para la Fiscalía y para la Procuraduría y pone las denuncias pertinentes’. Y todo lo irregular de lo cual me di cuenta lo denuncié. Esas son las investigaciones que hoy llevan en gran parte la Contraloría, la Fiscalía y la Procuraduría.

Se dice que usted repetirá la fórmula exitosa que lo llevó a la alcaldía de Medellín: no ser de ningún partido, llegar por firmas y no recibir avales sino hasta el final. ¿Pero esconder en esta etapa de su campaña que usted tiene afinidad con algunos grupos políticos sí es actuar limpio?

La ventaja mía es que, de verdad, no pertenezco a ningún partido. Justamente cuando fui alcalde me hice elegir por firmas, gané y goberné para la ciudad, no para ningún partido. Respeto a la gente que hace parte de los partidos, pero a la gente buena, porque en todos los partidos hay también gente corrupta, y aquí los únicos que no son bienvenidos son los corruptos y los violentos. En los recorridos que yo vengo haciendo de país y de regiones, la discusión no es de izquierdas o de derechas, ni mucho menos de partidos. La gente quiere que se les dé solución a los problemas. Sí creo en que, ante el riesgo del país de caer en manos de proyectos populistas y autoritarios, hay que buscar qué es lo que nos va a unir como país. Pero falta mucha tela por cortar.

¿Está consciente de que para ganarse el apoyo del expresidente Uribe tendrá que ganarle al candidato del uribismo?

Cuando se habla del tema de consultas, aparecemos en las cuentas de muchos. Pero encasillarlo a uno en un solo sector no tiene sentido, cuando ni siquiera tengo partido. Sí creo muy importante encontrar un propósito de país, porque hoy la discusión de la gente no es sobre las mecánicas políticas, cuando el 42 por ciento de la población colombiana está en situación de pobreza, 21 millones de colombianos.

Tiene razón. Resolver el problema del empleo, la corrupción, la seguridad y la pobreza no es asunto de ideologías, sino de decisión…

Tampoco el tema del medioambiente, ni de la salud ni de la educación. Es que hay algunos sectores que se creen los dueños de estos temas, como si hubieran comprado las franquicias, y yo les pregunto: ¿y es que dónde venden esas franquicias? No, no, no, eso es de la gente, no es de los partidos ni de nadie en particular.

¿Lo que está queriendo decir es que hay que despolitizar los problemas del país?

No, la política hace parte el ejercicio de defender los ideales. Lo que hay que hacer es que la política esté al servicio de la gente. El hecho de que yo no esté en un partido no quiere decir que denigre de ellos.

O que no vaya a aceptar ciertos apoyos pasado mañana…

Aquí los únicos que no son bienvenidos son los corruptos y los violentos. Pero pensar diferente no nos puede seguir dividiendo.

A usted hay quienes lo asocian con Álvaro Uribe, como sugiriendo que usted va a terminar siendo su candidato. ¿Qué tan cerca está usted de Uribe, de uno a cinco?

Álvaro Uribe es una persona a la que yo respeto, pero con la cual siempre he tenido independencia, como con muchos otros que están en el escenario político. Como alcalde de Medellín, le gané al candidato del Centro Democrático. Le gané al candidato de Fajardo. ¿Y eso me hizo enemigo de todos los sectores? Jamás. Me dediqué a trabajar por la ciudad buscando los mejores consensos para que le fuera bien, no a mí, sino a la ciudad. No me dediqué a fortalecer partidos ni clanes políticos, sino a fortalecer los temas de ciudad. Y así lo voy a hacer en el país. También quiero decir: no me creo ni un mesías ni un salvador. Y mucho menos me creo un mártir, hago esto por vocación y por convicción. Tengo cercanía y respeto con mucha gente, pero defiendo unas ideas.

¿Se siente capaz de derrotar a Gustavo Petro?

Absolutamente. Estoy convencido de que el país logra desarrollo a partir de oportunidades, de generación de empleo, y eso lo tenemos que hacer ganándonos la confianza de la gente, defendiendo y cuidando a nuestros empresarios, no acabándolos ni expropiándolos. Siento que el discurso que ese sector político representa, de odio y de lucha de clases, es todo lo contrario a lo que yo represento. Además es un proyecto personalista; es más la obsesión que tienen de lograr la presidencia que procurar que le vaya bien al país. Tengo esa capacidad de unir y de generar confianza. Y cuando hablamos de igualdad, imagino una igualdad al alza, donde la gente supere la pobreza. La igualdad que ellos proponen es que todos estemos en condiciones de pobreza, y eso es plantear una igualdad a la baja. Aquí lo que tiene que haber es progreso y desarrollo. Una reactivación económica de la mano fuerte de una reactivación social.

¿Cómo son sus relaciones con el actual alcalde de Medellín, persona bastante impredecible?

Daniel Quintero no es una persona confiable. Él no llegó a trabajar por la ciudad, sino a dividirla.

¿En eso será muy petrista?

Pues a Petro lo apoya permanentemente. Fue uno de sus grandes jefes de debate en Antioquia en las pasadas elecciones. Y le ha hecho un grave daño a Medellín. Hoy la ciudad tiene un deterioro en muchas áreas. Ha jugado con EPM. Pero algo muy grave es el daño institucional.

¿A qué se refiere?

En Medellín, a lo largo de los años, independiente de quién era el alcalde, de si era de uno u otro grupo político, lo importante era que lo bueno continuaba y que lo que no funcionaba se mejoraba. Quintero rompió con la confianza entre el sector público y el sector privado, que tanto funcionaba con esa articulación. Eso no lo digo yo, lo dice la gente en los barrios, en las encuestas: que definitivamente hoy la ciudad, tristemente, no va bien.

Usted buscará su candidatura en medio de una cosecha de candidatos. ¿Cuál es su plan para sacar la cabeza por encima de todos los que habrá? Además de los bucles, ¿no?

Lo primero es la calle. Hablarle claro a la gente. En eso estoy, recorriendo las regiones. La semana pasada estuve en Leticia, Puerto Carreño, Amazonas, Vichada, Valledupar, Cesar, Riohacha, La Guajira, en Quibdó; antier estaba en Bucaramanga. Hoy estoy en Barranquilla. Y ese contacto con la gente es importante para entender, primero, que este es un país de regiones y las propuestas tienen que ser diferenciadas para lo que cada cual necesita. Segundo, hablar claro para demostrar que se tiene carácter y autoridad para garantizar la seguridad y para gobernar, preparado para las situaciones difíciles. Y, por supuesto, aquí hay amor por Colombia y estaremos muy dedicados al tema social.

Supimos que en medio de esa correría tuvo como comité de bienvenida a una manada de micos, que le sacaron ‘palabrotas’ de sorpresa… (risas).

Hay que ir domando de una vez los micos que le quieran meter a uno… (risas).

¿Y su lema va a seguir siendo ‘Creemos’? ¿El mismo que lo llevó a la alcaldía de Medellín?

Ese es el movimiento, se llama ‘Creemos Colombia, un país para todos’. Necesitamos, en vez de dividir, unir y sumar fuerzas, sobre todo en el momento en el que hoy vive el país.

¿De todos los que se están lanzando, y por favor sea muy sincero, con quién no estaría dispuesto a medirse en una consulta?

Con ningún extremo que divida y genere odios.

¿Por ejemplo, no hará pactos con el Pacto Histórico?

No, ni riesgos.

¿Con la Colombia Humana?

No. Definitivamente represento todo lo contrario a esas propuestas populistas y autoritarias.

¿Con el Centro Democrático, que también tiene sus extremos?

Depende mucho de quiénes sean los candidatos. Lo mismo que en la Coalición de la Esperanza. Respeto a muchas personas dentro de las diferentes vertientes políticas. El país no puede caer en manos de proyectos populistas y autoritarios que se aprovechan de las herramientas democráticas para hacerse elegir y luego tomarse las instituciones para, desde adentro, asesinar la democracia.

¿Pacto con el Partido Liberal? ¿Con el Partido Conservador?

Les tengo respeto y conozco algunas personas de estas colectividades, lo mismo que de Cambio Radical y el partido Verde. En todos estos sectores hay gente buena, pero faltará ver cómo toman sus propias decisiones y quiénes van a representar esos ideales.

¿Qué son para usted los ‘extremos’?

A mí no me gustan los discursos de odio, de lucha de clases, que dividen a la sociedad. El populismo y el autoritarismo pueden existir tanto en la extrema izquierda como en la extrema derecha.

¿Cómo distribuiría sus prioridades entre seguridad, pobreza, empleo y justicia?

Educación, número uno. Sin educación no hay oportunidades y no hay progreso, y es imposible superar la pobreza. Segundo, el tema de seguridad es fundamental. Aquí tiene que haber autoridad y tener el carácter para combatir contra cualquier estructura criminal, llámese como se llame. Luchar contra la corrupción es fundamental, porque plata sí hay, lo que pasa es que se la roban. Tiene que haber un Estado austero, y un sistema de salud eficiente. Tenemos que apostarle a la protección del medioambiente. Todos los temas son importantes. Pero, por supuesto, hay que ir definiendo prioridades.

Me produce mucha gracia su figura, porque es la de un hombre joven, desabrochado, paisa en todo el sentido de la palabra, desfachatado, sincero, capaz de soltar palabrotas ante una avalancha de micos… En fin. Una figura sui generis. ¿Usted piensa acicalarse cuando empiece a entrar a estos círculos bogotanos, a competir en política por acá?

Hace unos días alguien me decía: ‘oiga, Fico, usted debe empezar a bajarle al paisa’. Y yo le contesté: ‘qué mal asesor me han mandado’, porque uno a las personas no las puede cambiar y la gente tiene que tener siempre su sello y ser auténtica. Duden de mí el día que cambie el hablado. Duden de mí el día que cambie el caminado. Duden de mí el día que empiece a cambiar de opinión de un momento a otro, simplemente para lograr votos o para caerle bien a alguien. No, uno es como es.

¿O duden de mí el día que me corte un poquito el pelo?

¡Ah, no, dejen por lo menos que se vaya cayendo, pero no tengo por qué volverme diferente! Hay que ser auténticos. Obedecer a lo que uno es. Lo que hace tan bonita a Colombia es que todos somos muy diversos en nuestras culturas, costumbres, acentos. Pero hay algo que sí nos une, y es el amor que tenemos todos por el país. A mí no me aturde el poder.

FUENTE: EL TIEMPO

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