Fiebre de la moneda de Policarpa Salavarrieta se apoderó de Medellín; denuncian desorden en atención

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Fiebre de la moneda de Policarpa Salavarrieta se apoderó de Medellín; denuncian desorden en atención

La fiebre de la moneda también llegó a Medellín. Toda una aventura vivieron los paisas que, este miércoles, fueron hasta la sede del Banco de la República para conseguir la moneda conmemorativa del bicentenario, un homenaje al sacrificio patriótico de Policarpa Salavarrieta.

Filas interminables, conflictos por colados y falta de planeación de parte del banco para la atención de adultos mayores y personas en situación de discapacidad, fueron las quejas más recurrentes de las más de 500 personas que llegaron hasta la sede, ubicada en el Parque Berrío, para tratar de obtener la moneda de la heroína nacional.

«Estoy indignado porque hay mucha cola y fuera de eso la gente de la tercera edad, gente que viene en muletas, gente que, incluso, con una sola extremidad, no los dejan ingresar en la portería», denunció Norbey Penagos, un coleccionista de monedas que no quiso perder la oportunidad para adquirir la moneda.

Jairo Alarcón, otro de los compradores, no entendió la razón del Banco de la República de no planear bien el lanzamiento y la puesta al servicio de la moneda. Dijo que todo sería más fácil si se hubieran dado turnos por internet.

«Esto podría estar mejor organizado a través de los sistemas virtuales. Se podría comprar la moneda en las plataformas y luego venir con el recibo a reclamarla, como comprar un tiquete aéreo. Porque me gustan las monedas , sino no estaría haciendo esta fila», aseguró Alarcón.

Para los últimos de la fila el panorama, con el transcurrir de las horas, se hacía más oscuro. Este es el caso de Álvaro Marín Pizarro.

«Ya algunos me dijeron que me puedo demorar de 4 o 5 horas para llegar a la oficina, pues toca esperar con paciencia», dijo el hombre.

Para los que llegaron temprano las cosas fueron distintas. Aunque muchos quisieron pasarse de vivos y ofrecer más dinero de lo que cuesta la moneda a quienes ya la habían comprado, buscaban ahorrarse el tiempo de la eterna fila. A Luz Estela Gómez, por ejemplo, le ofrecieron tres veces el valor de la moneda.

«Como la fila está muy larga una persona me ofreció 30.000 pesos para que se la vendiera. Por supuesto le dije que no», dijo Gómez.

La fiebre de la moneda continuó durante todo el día en la ciudad, pero con el transcurrir de las horas el ambiente se volvió más pesado, gritos en contra de los colados y las quejas recurrentes por la demora, fue el resultado de la llegada de Policarpa Salavarrieta al bolsillo de los medellinenses.

www.noticiasampm.com 

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