Gustavo, el vecino de Envigado que es un genio del ajedrez

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Transcurría la década del 60 en Envigado y los papás de Gustavo se quedaban pensativos al ver que su hijo no llegaba a la casa en todo el día. “Mijo, este niño sale temprano y entra muy tarde. No sé en dónde se mete ni con quién”, decía con preocupación doña Rosa María Ríos, a su esposo Rafael Ángel Velásquez, padres que decidieron “montarle la perseguidora” a este niño rebelde. Lo que se encontraron los dejó con la boca abierta.

“Me di cuenta que mi papá estaba detrás de mí. Me descubrieron”, comenta Gustavo, hoy con 66 años de edad. “Con que esto era lo que estabas haciendo… jugando ajedrez con tus amigos”, expresó con sorpresa don Rafael. Y así comenzó la historia de Gustavo Alonso Velásquez Ríos, vecino del barrio Andalucía, envigadeño de pura cepa y ya reconocido en el municipio por su amor a este juego de mesa.

Se le ve por el parque de Envigado, acompañado de sus amigos ajedrecistas; en esta época con menos salidas por la pandemia. Sin embargo, con todos los cuidados, Gustavo nos cumplió la cita y, con orgullo, nos mostró su consentido tablero de ajedrez, junto con algunas fichas diseñadas por él mismo y, otras, compradas en su también consentida ciudad: Madrid, España.

Le han otorgado reconocimientos en Envigado, Antioquia, Colombia y Europa, donde su carisma y talento en dicho juego lo han hecho merecedor del cariño entre su gente. “Mi primer ajedrez lo pinté yo mismo cuando era niño en unos cartoncitos. En él jugaba con mis vecinos, especialmente con un amigo que vivía en este edificio (Puerta del Sol) en todo el parque de Envigado”, comenta el vecino.

El papá de Gustavo, con una grata sorpresa, incentivó a su hijo para que siguiera con su práctica. “Un día que caí enfermo en cama me dio una ansiedad de jugar ajedrez, pero no podía salir. Mi papá le compró un ajedrez a un señor Jaime, muy reconocido en Envigado. Este juego aún lo conservo como un gran tesoro familiar”.

En la actualidad, Gustavo es reconocido por ser promotor del ajedrez callejero o recreativo, el cual le permite a este vecino incentivar el arte, la cultura y la ciencia en la comunidad envigadeña. “Hay tableritos en los andenes del parque principal, hecho que ha motivado a muchas personas a jugar ajedrez. He visto niños, jóvenes y ya más viejos motivados con el juego sano, compartiendo con sus amigos y familias”, agrega el ajedrecista.

Uno de los grandes  sueños de Gustavo es realizar una obra social y así promover el ajedrez en todo público. “Quiero que también se promueva el ajedrez en la cárcel y hablarles a los presos sobre la importancia de este juego en las mentes y vidas de las personas. También, para que se animen y se les pase el tiempo en esta práctica”.

El ajedrez en la calle ya no es su rutina por miedo al inclemente virus, pero en su casa, Gustavo no deja de practicarlo, así sea por medio de aplicaciones virtuales. Como salido de la serie ‘Gambito de Dama‘, este vecino continuará mirando al techo y así jugar en las noches en su tablero imaginario. Ya en la realidad, seguir con esa linda labor de incentivar a la comunidad para que se enamore de las fichas y los tableros… ¡jaque mate!

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