Hasta con armas traumáticas roban a estudiantes de Medellín a las afueras de universidades

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Hasta con armas traumáticas roban a estudiantes de Medellín a las afueras de universidades

Un robo que terminó en un disparo con arma traumática a un estudiante reavivó el debate por la inseguridad cerca de las universidades. El hecho ocurrió hace una semana, en una de las salidas de la Universidad Nacional en Medellín, pero el tiempo no ha apaciguado las aguas. Al contrario: los estudiantes de esta y otras instituciones de la zona se muestran preocupados y piden, con urgencia, medidas de fondo.

Así reseñó Juan Camilo Restrepo, vicerrector de la universidad, lo ocurrido: “A tres estudiantes los abordaron dos personas y les trataron de robar sus pertenencias. Al intentarlo, a uno de ellos le dispararon con un arma traumática en la cara y hubo que remitirlo a la Policlínica para hacer las respectivas intervenciones quirúrgicas”.

En el momento, el estudiante herido se recupera de una cirugía de reconstrucción de pómulo y nariz. Lo paradójico es que el asalto ocurrió a plena luz del día, sobre el puente de Barranquilla, y con este ya son 40 los casos de atracos o intimidaciones a integrantes de esta institución, según el vicerrector.

Pero la problemática no es nueva ni solo aqueja a esta institución: la U. de A., el Pascual Bravo, el ITM y otros centros de la zona padecen por los hurtos. De hecho, desde hace años se estudian medidas, como una ruta de transporte para universitarios o redoblar el pie de fuerza, pero la pandemia dejó todo en el papel. Con el retorno a la presencialidad, los ladrones aprovechan y el miedo arrecia.

“Estudiamos con miedo”

A las afueras de la Unal, sobre la carrera 65, varios estudiantes manifestaron estar atemorizados por la escalada de hurtos. “Ya no solo atracan con arma blanca. Uno sale de la casa, pero no sabe si vuelve. No estamos tranquilos”, afirmó Manuela Ledezma, estudiante de Agronomía.

Las inmediaciones que más perturban son las de La Iguaná y la salida que conduce al puente de Coca-Cola. Y eso, según Manuela, es paradójico, porque a unos pasos está un CAI. “Los policías se mantienen ahí adentro, entonces uno no sabe qué hacer”.

Similar es la lectura de Juan Manuel Muñoz, representante ante el Consejo Universitario de la Unal, para quien los corredores viales que circundan la institución y la ausencia de comercios son caldo de cultivo para la inseguridad. “Este es un problema de ciudad y no solo de universidad. En 2018 se constituyó una mesa, pero el paro y la pandemia pararon todo”, dijo.

A las afueras de la U. de A., sobre el corredor conocido como Ferrocarril, los relatos no son más alentadores. Silvana Tejada, estudiante de Administración de Empresas, contó que la sensación de inseguridad es constante. “Uno siempre está prevenido y como mujer todavía más. Aunque no lo aporrearon, a un amigo le robaron un instrumento musical”.

Más al occidente, en Robledo, está ubicado todo un anillo de centros de formación. Hay sedes de esta universidad y de la Unal, además del ITM y el Pascual Bravo. Juan Villada y Andrés Cuartas, estudiantes de Ingeniería de Software en esta última, relataron que hay salidas “prohibidas” para esa comunidad universitaria.

Es el caso de la portería que lleva a Pilarica. Allí los dueños de lo ajeno apelan a un truco que es bien conocido entre los universitarios, al ponerles conversación: “¿Cuál es su nombre? Es que estamos buscando a uno igual. Venga, súbase al carro, verifiquemos”. Aunque han reportado la situación, Andrés afirmó que aún no llega la patrulla que les prometieron.

www.noticiasampm.com

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