La expropiación del ahorro pensional en Argentina

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Expropiación

Durante el debate de EL TIEMPO y Semana, el planteamiento del candidato presidencial Gustavo Petro de expropiación de recursos del ahorro de los afiliados a los fondos de pensiones privados, para pagar las actuales pensiones que paga el Estado liberándolo de 18 billones de pesos anuales en el presupuesto para usarlo en quienes no tienen pensión, evocó, por parte de analistas, la experiencia de Argentina, que tomó una medida similar, cuyas consecuencias siguen pagando sus ciudadanos.

Según explica Jorge Llano, analista económico, al igual que lo plantea Petro, hace más de 10 años el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner planteó la necesidad de tener alguna fuente de ingresos, para aumentar fuertemente el gasto público, pero a diferencia de países como Venezuela, no contaba con renta petrolera para hacerlo.

Entonces, comenzó a buscar otras opciones para ver dónde había dinero disponible, y entre el 2007 y el 2009, en medio de problemas crónicos y recurrentes desde el siglo pasado, de altísimos déficits fiscales y de impagos en la deuda pública, que le tenían cerrado el acceso a los mercados externos y lo obligaban a financiarse con emisión interna.

De acuerdo con el experto, desde el Gobierno, Kirchner comenzó a deslegitimar el sistema de ahorro pensional privado, diciendo que la plata era de los banqueros y no de las afiliados y que las comisiones eran altas, en un caso calcado a lo que hoy propone Petro. “Toda esa cantidad de mentiras que se han dicho últimamente empezaron a ser recurrentes en Argentina”, agrega.

Luego, a Kirchner “se la apareció la Virgen”, con la crisis económica mundial del 2008 y el 2009, originada por la crisis inmobiliaria y de hipotecas de Estados Unidos, y vio en la desvalorización que tuvieron los recursos administrados por los fondos pensiones privados, que en todo el mundo se recuperó en 6 meses o menos, la oportunidad para asestar el golpe sobre el ahorro pensional de 9,5 millones de argentinos.

En su momento, el gobierno argentino dijo que eso era terrible y que para defender a los afiliados se iban a nacionalizar los recursos de pensiones de los fondos privados, y lo tomó como excusa, para capitalizar una intensa campaña de desprestigio contra el sistema pensional privado.

Llano recalca que entonces, en el 2009 se nacionalizaron, o mejor, se expropiaron ahorros pensionales privados por 30.000 millones de dólares. 

«Creo que es la expropiación más grande que ha existido en la historia, porque fue toda la plata de los afiliados que se pasó a un sistema supremamente opaco, en el que nadie sabía cómo se está utilizando el dinero y esa plata obviamente se acabó”, asegura.

Consecuencias gravísimas

Pero luego de esa expropiación, el Gobierno siguió teniendo un gasto público altísimo, que terminaron heredando los siguientes mandatarios, quienes asumieron un déficit altísimo, imposible de manejar y que hoy los mantiene sin acceso a mercados internacionales.

Por ello es que Argentina debió negociar préstamos del Fondo Monetario Internacional, en una constante de incumplimientos de pago de la deuda y nuevos refinanciamientos, muy estrechamente ligados a lo que pasó en el 2009. 

Según explica Llano, en países como Chile y Colombia, cuando existe un sistema privado de pensiones de ahorro individual, eso genera un crecimiento y unas fuentes de financiamiento muy importantes para las empresas, para el Gobierno con bonos, pero en el momento en que eso se nacionalizó, todo el mercado de capitales desaparece en Argentina.

«En Argentina hoy en día no existe mercado de capitales o es algo muy chiquito frente a lo que tenía, con lo cual el país no solo sigue en sus líos fiscales, sino que, además, las empresas ya no tienen forma de financiarse fácil, ya no tienen cómo conseguir recursos y nadie les está prestando tampoco», explica el analista.

Esto porque parte de la estructura del mercado de capitales eran los fondos de pensiones privados, que movían el mercado de capitales, pero la situación ha llegado a tal punto que hoy es prácticamente imposible conseguir créditos hipotecarios de largo plazo en este país. 

«Todo eso Argentina lo perdió por la decisión supremamente dañina de Cristina de Kirchner», explica Llano, quien agrega que la otra fuente de financiación por la que optó el gobierno argentino es la emisión del Banco Central para préstamos directos al Gobierno.

Y esto, al no tener un banco central argentino fuerte e independiente, ha llevado a altos niveles de inflación tan altos y tan volátiles (50,9 por ciento en el 2021), que a su vez hacen imposible que exista financiación allá para las empresas y para los hogares.

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