Los Comunes le ofrecen todo a Petro, a cambio de nada concreto

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Fuente La Silla Vacía

En Nariño, en Meta, en Bogotá, en Caquetá, en Medellín, y en otras zonas en donde tienen influencia, los exguerrilleros de las Farc —la mayoría de ellos organizados en el partido Comunes— han salido a apoyar el paro. Han marchado no solo para respaldar las causas detrás de las movilizaciones, sino teniendo en mente las elecciones de 2022.

“Nosotros estábamos ensimismados, enfocados solo en nuestros procesos: la implementación del Acuerdo, el desarrollo de los Etcr, la seguridad de los excombatientes. El paro sacudió al partido. Nos hizo mirar para afuera y darnos cuenta que tenemos mucho que decir”, le dijo a La Silla Vacía el senador Julián Gallo, conocido en los años de guerra como “Carlos Antonio Lozada”.

El giro de los Comunes, un partido que empieza a trabajar más de cerca con el descontento urbano, y no solo con los temas relacionados con el Acuerdo y sus bases campesinas, viene de la mano de un continuo esfuerzo político por ser incluídos en el movimiento principal de izquierda, el que lidera Gustavo Petro. La fuerza del paro, y la fuerte posición de arranque de Petro en la aún temprana campaña, han llevado a los Comunes a ofrecer sus curules al proyecto de Petro que busca una mayoría en el Congreso.

Además, según supo la La Silla Vacía, los exguerrilleros incentivarán a sus bases para que voten por la lista de Petro, y no la de ellos que tiene las curules aseguradas. 

“Nosotros estamos fortaleciendo el partido, pero este esfuerzo orgánico irá para el Pacto Histórico, para las listas de ellos. Como ya tenemos las diez curules, vamos a aplazar nuestros votos para 2026”, aseguró el senador Gallo en un gesto atípico, pues no es común que un partido decida no respaldar sus listas, sino las de otro.

Esto muestra que los Comunes están más interesados en aportar al Pacto Histórico, que al fortalecimiento de caudal propio de su partido, pues, con esta estrategia, podrían obtener incluso menos votos de los que consiguieron en las pasadas elecciones de Congreso. 

Todo esto a cambio de poco. En marzo, cuando se lanzó, los exFarc no fueron incluídos dentro de la coalición petrista de partidos, denominada Pacto Histórico. Se trata del bloque que buscará presentar listas unificadas de la Colombia Humana, el Polo, ASI, la UP y los movimientos de políticos tradicionales como Roy Barreras y Armando Benedetti. Todos bajo una sola sombrilla donde no cupieron los exFarc. 

Eso no ha cambiado. Pero en el contexto del paro, los Comunes insisten en acercarse al petrismo, a través de su identidad con el movimiento de protesta, el ofrecimiento de sus escaños a la coalición y, ahora, al poner su modesta organización electoral a trabajar para una lista distinta a la suya.

Curules del Acuerdo, votos para Petro

Por lo acordado en La Habana, los Comunes mantendrán sus curules en el Congreso, más allá de cuántos votos saquen. Tienen derecho, hasta el 2026, a cinco curules en la Cámara y cinco en el Senado. Aunque no tienen la necesidad de participar en la contienda electoral, para ellos sí es importante hacerlo, pues buscan consolidar un partido político que viva más allá de lo que les dio el Acuerdo de Paz.

Decidieron, sin embargo, que los apoyos de su movimiento y aquellos que logren sumar en esta coyuntura del paro no irán para su partido. Decidieron no tener muchos votos en sus listas, sino apostarle todo a darle fuerza al Pacto Histórico, sin que allí esté, por ahora, algún integrante suyo. 

También han puesto sus diez curules en el Congreso a disposición de esta alianza de izquierda que aspira a sacar 55 senadores y 86 representantes que les aseguren mayorías en el Congreso. Con los escaños de los Comunes necesitarían 50 y 81.

Esto quiere decir que los Comunes le están dando todo a la alianza de partidos de izquierda que lidera Petro sin recibir nada a cambio, pues en el Pacto Histórico aún no los quieren recibir. 

Como hemos contado en La Silla, por el costo político que representa el partido de la antigua guerrilla de las Farc, Petro y varios de sus aliados no han querido abrirles las puertas y no quieren que hagan campaña de frente con ellos. No solo por el 90 por ciento de desfavorabilidad que tienen —según la última encuesta Gallup—, sino, también, por lo que implicaría recorrer el país con un partido cuyos líderes aceptaron ser criminales de guerra. 

Hace un mes, el antiguo Secretariado de las Farc aceptó, tras un largo proceso de reconocimiento, los delitos de guerra y de lesa humanidad que les imputó la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) por su política de secuestros.

Aun así, los Comunes van firmes con el proyecto de Petro.

“Yo sí he frenteado a los de los Comunes, dándoles la acogida democrática que se debe a un grupo que estaba en armas, pero hay mucha gente que no quiere hacer ese gasto político”, nos dijo el senador de los Decentes Gustavo Bolívar.

Pero, aunque a nivel nacional, no aparezcan en la foto del Pacto Histórico a nivel local sí lo hacen. Por ejemplo, un comunicado que anuncia la creación de este pacto en Antioquia lo firma, también, el partido Comunes.

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Esto tiene sentido, porque a nivel local muchas de las organizaciones que hacen parte de los Comunes, del ASI o de la Colombia Humana trabajan de la mano. Además, el impacto mediático es mucho menor que lo que ocurriría a nivel nacional.

“En los territorios no hay tanto prejuicio como en las ciudades, como Bogotá, en donde está la gran prensa que es más de derecha. Entonces, allá no hay ese matoneo mediático y, por eso, ellos son más desprevenidos en las regiones”, le explicó a La Silla el senador Bolívar.

Aun así, en los Comunes guardan la esperanza de, algún día, ser aceptados sin vetos en la gran coalición de izquierda. Como nos detalló el profesor Henry Gómez, militante de los Comunes:

“Nosotros tenemos la altura histórica que hay que tener en estos momentos. Todo el partido votó por Petro y sabemos que es la opción más sensata que tenemos, pero seguimos insistiendo en una unidad sin vetos”.

Su apuesta se enmarca en los malos resultados que han tenido en las pasadas elecciones. En las de Congreso de 2018 sacaron 52 mil votos a nivel nacional, casi nueve veces menos de lo que se necesitaba para superar el umbral (cerca de 459 mil votos).

Como tienen cinco senadores asegurados, si quisieran sumar uno más tendrían que sacar suficientes votos como para poner seis senadores. Y esto no es una tarea fácil. 

En el 2018, el Polo, con 736 mil votos, logró cinco curules en el Senado. Por eso, para conseguir seis escaños, los Comunes tendrían que sacar más votos que esto; y eso sin tener en cuenta que, como probablemente habrá más votantes que hace tres años, el umbral será mayor.

En Cámara, la apuesta sería más difícil, pues tendrían que competir con los políticos tradicionales y las organizaciones sociales locales que tienen estructuras mucho más cimentadas.

Sumar a la lista de Petro también les podría servir, pues, de lograr las mayorías deseadas, el Pacto Histórico tendría la capacidad de transformar el país desde el Congreso. Y, allí, los congresistas de los Comunes podrían pasar más iniciativas que les ayudarían a potenciar su partido de cara al 2026.

Este proceso de consolidación de su movimiento ya arrancó y lo están haciendo desde las calles en medio de las protestas más grandes que ha vivido Colombia en las últimas décadas.

Comunes con el paro

A diferencia de Petro —que lidera un movimiento político que se sostiene a punta de opinión—, los Comunes no tienen muchos votos. Cuentan, además, con una estructura política de izquierda más tradicional. Lo sostienen no solo los excombatientes de la antigua guerrilla, sino movimientos sociales de base.

Tienen aliados en organizaciones sociales inscritas en Marcha Patriótica, en sindicatos (en su mayoría agrarios y de profesores de carácter más local en sus zonas de influencia), en asociaciones campesinas, colectivos urbanos, entre otros. Y ha sido a través de sus militantes y de estas organizaciones como los Comunes han hecho presencia en el paro nacional.

En Meta, por ejemplo, en los primeros días del paro hubo movilizaciones que estuvieron acompañadas por los exguerrilleros que viven en los tres Etcr que hay en el departamento. 

Esas movilizaciones fueron pacíficas y, como contamos, han ratificado el cambio de discurso de los exguerrilleros después de que se firmara el Acuerdo. Incluso sus cabezas han condenado el vandalismo y el abuso policial, y su principal líder, Rodrigo Londoño “Timochenko”, ha pedido desescalar la violencia para llegar a un diálogo.  

Los exFarc también han acompañado las movilizaciones en las principales ciudades del país. Por ejemplo, han estado desde el comienzo del paro en la localidad de Usme en Bogotá, en donde la semana pasada hubo enfrentamientos entre manifestantes y la fuerza pública que dejaron a 139 personas heridas.

Allí, los Comunes, al igual que otros partidos y organizaciones sociales, han buscado acercarse a los jóvenes, que han sido el motor de estas manifestaciones, y mostrarles que hay otros caminos.

Así se lo contó a La Silla Vacía el profesor Henry Gómez, que ha acompañado las protestas en la localidad desde 2019. “Los colectivos y organizaciones sociales que ya existen sí han logrado recoger jóvenes. Se han abierto espacios de participación de diálogo y trabajo social a los jóvenes que están interesados en organizarse”, nos dijo.

Nos detalló, por ejemplo, que han hecho trabajo social, como talleres de barbería y pedagogía, con los miembros de la comunidad indígena Monifue Uruk, que hace parte de la etnia uitoto, y han llegado a Bogotá desplazados por violencia y han sido afectados por los estragos que ha traído la pandemia.

El objetivo también es acercar a los jóvenes al partido y mostrarles que hay una salida institucional a la crisis. “La orden del partido es que todos estemos volcados hacia la movilización. Tenemos encima el reto de politizar este movimiento, de mostrarles a esos jóvenes que dicen que los partidos no los representan, que los partidos sí sirven, de convencerlos de que la única salida de todo esto es elegir un mejor Congreso”, nos dijo el senador Julián Gallo.

La solución a la crisis sería, entonces, un Congreso con las mayorías suficientes para pasar proyectos que transformen la realidad del país.

Curiosamente, ese nuevo Congreso al que aspiran no tendrá más representantes suyos, pues su apuesta es darle todo a Petro, así éste se rehuse, por ahora, a tomarse una foto con ellos. Y, aunque la campaña apenas empieza, el Pacto Histórico, como opción de poder, seduce tanto a los Comunes que están dispuestos a aplazar sus propias aspiraciones.

Fuente: La Silla Vacía

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