Marco Antonio Barboza, el fotógrafo colombiano que hace retratos con peces sobre sus modelos

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Marco Antonio Barboza, el fotógrafo colombiano que hace retratos con peces sobre sus modelos

De lunes a viernes Marco Antonio Barboza trabaja en la ciudad de colombiana de Cartagena, en una compañía del área de la construcción. Los fines de semana se dedica a la fotografía, su pasión.

Entre las propuestas más poco comunes de este artista se encuentran los retratos donde peces se funden con la piel de sus modelos.

Barboza combina su profesión de contador público con el dibujo, la pintura y la fotografía. Este artista nació en 1973 en el municipio de Tolú, departamento de Sucre, a casi tres horas de Cartagena. Con cierta frecuencia regresa a su casa natal para «descansar, inspirarse y recargar energía» con su madre.

Su formación como fotógrafo ha sido autodidacta y se ha dedicado a ello durante 13 años, en los que ha participado en distintos eventos. Su trabajo ha sido seleccionado para exhibirse en países como India, Grecia, Italia, entre otros.

Como parte de su proyecto ‘Hombres de Mar’, que ha desarrollado durante cuatro años, ha creado 30 retratos donde se refleja la vida de los pescadores y todos los que «viven en simbiosis estrecha con el mar”.

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Piel y peces

Lo innovador de la propuesta de ‘Hombres de Mar’, que incluso fue comentada en un tuit por el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, es la intervención que hace con animales, plantas y objetos en sus retratos. 

Los modelos tiene adheridos elementos extraídos de la naturaleza y del entorno caribeño, como los peces. La comunión que logra entre ellos hace que haya que mirar varias veces para cerciorarse de que no han sido pintados.

«Me preguntan si son peces reales y si están pegados al cuerpo. Es muy interesante porque en cierto modo deja ver que es algo extraordinario, fuera de lo común”.

En una foto llamada ‘Cardumen’ quien posa tiene casi cien peces diminutos sobre la piel, que se mantienen adheridos gracias a «una especie de baba» que poseen.

Imagen y objetos

La idea de combinar imagen con objetos fue rescatada de su infancia, cuando jugaba con sus primos. «Cubríamos nuestros cuerpos con arena, algas, escamas y todo lo que nos sirviera para divertirnos en una playa inmensa mientras el abuelo se dedicaba a reparar los barcos», dice.

Otra imagen que lo ha inspirado es el retrato que vio en su niñez de un hombre negro con un pez alrededor del cuello. «En algún momento hice mi propia versión de esa foto y fue cuando empecé a explorar las posibilidades estéticas de los elementos que uso en mis trabajos”.

Confiesa que su propuesta tiene algunas complicaciones debido a que es no es fácil conservar las poses o cambiarlas cuando el modelo tiene pescados sobre él o cuando debe mantener unos cocos en equilibro sobre su cabeza.

Modelos masculinos

Su trabajo también ofrece otro elemento poco común: la presencia de modelos masculinos en un mundo donde la figura femenina colma casi todas expresiones artísticas.

«Explorar la sensualidad masculina, que es sutil en mi trabajo, es un reto teniendo en cuenta que lo que busco destacar es la relación cuerpo-objetos».

Aunque las personas que retrata no son pescadores sino que «en algunos casos pertenecen a familias con tradición marinera», lo que para él «es un factor común en los habitantes del Caribe”.

La vida de los pescadores

Su abuelo era pescador y barbero. «Era de los que a las 3:00 de la mañana se iba a pescar y en el patio de la casa siempre tenía redes y aparejos. Todos los días se comía pescado”

Las historias que le contaban sus familiares y los pescadores del barrio donde creció –explica– «alimentaron todo ese imaginario que estuvo por años en mi mente y que como una especie de homenaje hago en mis retratos y fotografías». 

Además de reflejar la vida de los pescadores, Barboza también se sumerge en su entorno donde se mezclan distintos «oficios, saberes y arte», que pasan por la elaboración de las redes, la talla de los carretes en donde se enrollan los cordeles y anzuelos, la pintura de los barcos y velas y la destreza en el manejo de las atarrayas, entre otros.

Una propuesta personal

Afirma que es responsable de todo lo que se ve en sus gráficas y que todas las ha hecho en un estudio improvisado en una habitación de su apartamento, valiéndose de la luz natural que entra por la ventana.

Barboza también crea los accesorios que tienen los modelos, coordina con ellos las poses que deben hacer y lo que llevarán puesto.

Al principio comenzó con dos voluntarios y posteriormente contactó a través de las redes sociales a quienes consideraba que tenían las características que buscaba en los retratos. Actualmente tiene un grupo nutrido de modelos no profesionales que participan en sus fotos.

Otro tema que destaca en su creaciones es la composición «milimétricamente cuidada» en sus imágenes. Desde pequeño se desempeñó tanto en el dibujo como la pintura, por lo que esa fue su base en la fotografía.

¿Qué hay más allá de sus fotos?

Dice que su fotografía tiene «una carga emotiva y antropológica» donde las imágenes se mezclan con una  «narrativa personal» sobre el «ser Caribe negro». «En las miradas de los modelos hay resistencia y reafirmación, como diciendo ‘¡Aquí estamos!’».

Hacer fotos para él es una pasión y «algo vital» que le genera una «necesidad constante de exploración, de descubrir rostros, paisajes y formas». 

A través de su trabajo detrás del lente ha desarrollado un «proceso de autoconocimiento» y de expresión más allá de lo verbal. «Siento que mis fotos están impregnadas de mucho sentimiento personal«. 

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