Se desinfla el poder de Daniel Quintero, el hombre fuerte de Petro en Antioquia

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SE DESINFLA EL PODER DE DANIEL QUINTERO, EL HOMBRE FUERTE DE PETRO EN ANTIOQUIA

Para 2023 el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, quiere revalidar su papel como el hombre fuerte del petrismo en Antioquia. Independientes, su movimiento político, aspira a liderar la “unidad progresista” en el departamento y ser el actor principal de la ambiciosa apuesta del Pacto Histórico en las elecciones regionales.

Quintero ha jugado cartas arriesgadas para subirse a la ola del petrismo, pero la suerte se le escapa de las manos. En una ciudad acostumbrada a estar del lado de sus dirigentes, la última encuesta de Invamer Poll señala que es el alcalde más impopular de Medellín desde que existen registros. Y su gobernabilidad, rota en el Concejo, está sostenida por los pactos que tiene con los grupos políticos tradicionales más cuestionados de la región, como los de los senadores Carlos Trujillo, del Partido Conservador, y Julián Bedoya, del Liberal.

El libreto de Quintero incluye por los menos tres tácticas: polarizar a la ciudad con choques permanentes con el Concejo, lanzar pulsos con el empresariado tradicional y hacer política de frente a favor del petrismo.

El alcalde logra hacer ruido en medios y en redes sociales, sobre todo en Bogotá. Los resultados en la ciudad, sin embargo, no lo acompañan. Y además, su influencia en el Gobierno Petro ha venido disminuyendo. Mientras tanto, las diferencias ideológicas con el presidente estallan a propósito de la entrada en funcionamiento de Hidroituango.

El declive del elegido paisa de Petro

El grupo político de Daniel Quintero se volcó a favor del Pacto Histórico durante las elecciones. Incluso Quintero fue suspendido por la Procuraduría por hacer campaña abiertamente a favor de la candidatura de Petro.

El petrismo le correspondió a estas jugadas con posiciones claves en las listas a Senado y Cámara. Alex Flórez, amigo personal de Quintero, fue ubicado en el renglón número 11 de la lista cerrada al Senado, desplazando al candidato de la vicepresidenta Francia Márquez. Y la cabeza de lista en Cámara por Antioquia fue para Alejandro Toro, también del grupo político del alcalde. Quintero era el actor clave de la izquierda para crecer en Antioquia.

Durante el empalme el viento siguió a su favor: el exsecretario de Gobierno Esteban Restrepo, hoy en el sonajero para la Gobernación por Independientes, coordinó los temas para Antioquia.

Hoy, sin embargo, el vertiginoso ascenso de Quintero en el Pacto Histórico muestra sus grietas.

Por un lado, el senador Flórez protagonizó un escándalo que lo sumió en el desprestigio. Y por otra parte, las diferencias ideológicas entre Quintero y el presidente Gustavo Petro se agudizaron con el encendido de las dos primeras turbinas de Hidroituango.

El 30 de noviembre, Petro y Quintero se reunieron en Medellín a propósito del megaproyecto de energía. Según El Colombiano, Petro insistió durante la reunión en la necesidad de evacuar a la población aledaña al proyecto antes de hacer las pruebas de máxima potencia de las unidades de energía.

Los detalles de la reunión han sido escasos. El presidente, además, dejó plantados a los magistrados de las altas cortes en Bogotá por su agenda con Quintero. Un día después, el 1 de de diciembre, Petro informó que estaba incapacitado por un virus gripal. Lo cierto es que el encuentro no tuvo el efecto de resolver las diferencias de Petro y Quintero frente a Hidroituango.

Desde principios de noviembre, el presidente, a través de la Unidad de Gestión de Riesgo (Ungrd), había ordenado la evacuación. Lo hizo de manera sorpresiva y como condición para hacer las pruebas técnicas más exigentes a las turbinas, indispensables para su funcionamiento en pleno.

La medida alineó a Petro con los opositores más radicales al proyecto, como el movimiento ‘Ríos Vivos’ de la senadora Isabel Zuleta, que pide desmontar la represa. Y puso en vilo una de las grandes medallas que se quiere colgar Daniel Quintero: sacar adelante un proyecto de energía ambicioso que estuvo a punto de venirse abajo.

El 29 de noviembre, Quintero criticó la evacuación impulsada por Petro. Lo hizo el mismo día en el que EPM informó que las dos primeras turbinas de Hidroituango estaban listas para generar energía. Esto para evitar una multa millonaria de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg). Ese día el tono de la crítica de Quintero fue moderado y ha venido subiendo hasta pedir la renuncia de Javier Pava, director de la Ungrd, un funcionario de la entraña del presidente.

Estas diferencias ideológicas están precedidas por un equilibrio burocrático al interior del Gobierno que no ha tenido a Quintero como el político paisa de mayor protagonismo.

Una vez Petro tomó posesión, la entrada de Quintero al Ejecutivo de Petro no ha tenido el alcance de otros aliados antioqueños del Gobierno. El senador conservador Carlos Trujillo tiene como cuota al ministro de Transporte, Guillermo Reyes, quien fue su contratista en la Alcaldía de Itagüí . Y el equipo del liberal Julián Bedoya impulsó la hoja de vida de Catalina Velasco, ministra de Vivienda.

Quintero, además, puso a sonar a su exsecretaria de Gobierno, María Camila Villamizar, como candidata para quedarse con el Ministerio de Tecnologías y Comunicaciones (Tics). Resultó perdiendo ese pulso a manos de Sandra Urrutia, cuota del Partido de la U.

El Gobierno Petro ha equilibrado esas cargas dándole al quinterismo el Departamento de Prosperidad Social (DPS) en Antioquia, un puesto clave de cara a las regionales. Su directora, Juliana Colorado, fue secretaria de Medio Ambiente de la Alcaldía. Y hoy se conoció que la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional estará dirigida por Eleonora Betancur, otra exfuncionaria de Quintero.

Y a esas diferencias ideológicas con Petro y esa burocracia esquiva, Quintero suma otro flanco débil con el Gobierno: su enemistad con la izquierda paisa más tradicional.

En el Pacto Histórico no quieren a Quintero

La aspiración de Quintero e Independientes de liderar al progresismo en Antioquia choca con las críticas y la desconfianza que despierta en sectores de izquierda más tradicionales.

Es el caso de la senadora Isabel Zuleta, quien ha criticado con dureza el manejo de Quintero de Hidroituango. Las críticas de Zuleta se centran, sobre todo, en los riesgos de seguridad de las poblaciones aledañas al megaproyecto de energía. Y sus ideas, radicales en contra de la represa, han sido validadas por los mensajes de Petro frente al encendido y la orden de evacuación que exigió a través de la Ungrd.

El 14 de diciembre, el día de la evacuación para realizar las pruebas de máxima potencia de Hidroituango, la senadora criticó la celebración de Quintero por el funcionamiento en pleno de las dos primeras turbinas.

Otra de las críticas importantes en la izquierda de Quintero es Luz María Múnera, representante del Pacto Histórico por Antioquia y militante del Polo Democrático. Múnera considera que Daniel Quintero es un “obstáculo” para el aterrizaje de la agenda progresista en la región. Y que será un “lastre” para el Pacto en las elecciones locales. “En Bogotá empieza a ser claro para muchos sectores que no ha sido una buena alcaldía”, le dijo a La Silla.

Esa enemistad de Quintero con la izquierda local tiene su espejo en otros sectores políticos de la ciudad, como los verdes y sectores del partido de la U, y le han dado un margen de maniobra cada vez más reducido para gobernar.

La gobernabilidad fracturada en Medellín

La presentación del presupuesto para el 2023 ha sido el último capítulo de un Concejo en rebelión contra el alcalde. El 5 de diciembre fue programada la sesión para discutirlo. La oposición logró romper el quórum y dejar en vilo la aprobación de un presupuesto de 7,3 billones de pesos, un aumento del 14% frente al presupuesto actual.

Detrás de la negativa de la oposición para discutirlo está la improvisación de la Alcaldía. El presupuesto fue presentado a destiempo y sin las condiciones que exige el reglamento, dos argumentos que han expuesto los concejales opositores para negarse a debatirlo. “El asunto es estrictamente jurídico. Es resultado de la incompetencia del secretario de Hacienda y la negligencia del alcalde”, le dijo el concejal Daniel Duque a La Silla.

Hubo, además, una movida que estuvo a punto de arrebatarle a la bancada oficialista la presidencia de la corporación para el 2023, algo que no ha sucedido durante la alcaldía de Quintero. Y en la retina de todos están las cinco votaciones consecutivas que perdió el alcalde en su intento de vender los activos de EPM en Tigo-Une, valorados en 2,8 billones de pesos.

Frente a esto, Quintero ha llevado el debate al terreno en el que mejor juega: el de la comunicación. Y ha utilizado el canal público de la ciudad, TeleMedellín, para atacar a los concejales que se negaron a debatir el presupuesto.

Recientemente, Diana Osorio, la poderosa primera dama de Medellín, publicó un vídeo en el que firma un cheque de 3 billones de pesos, a modo regalo, que tiene los rostros de los concejales opositores. “Descripción gráfica del Centro Democrático adelantándole el regalito de Navidad a Millicom”, dice el texto del vídeo en referencia al socio extranjero de EPM en Tigo-Une.

Es también sobre esta cancha, la de los vídeos virales y las declaraciones altisonantes, en la que Quintero ataca al empresariado.

Un tigre de papel frente a los empresarios

El 1 de diciembre fueron las elecciones a la Junta Directiva de la Cámara de Comercio de Medellín. El evento es relativamente desconocido para la opinión pública y sus resultados suelen ser previsibles. El alcalde Daniel Quintero lo transformó en un pulso político hostil. Y salió derrotado.

De los ocho puestos en juego, cinco quedaron en cabeza de la lista de constructores y grandes industriales. La lista ganadora fue liderada por Nutresa, una de las tres grandes compañías del Grupo Empresarial Antioqueño (GEA) y el foco de los ataques de Quintero en la elección.

Sólo una de las listas apoyadas por Quintero obtuvo representación. Fue la lista 3, de los pequeños comerciantes. Sin embargo, esta lista tiene tradicionalmente uno o dos asientos en la Junta y sus principales voceros se desmarcaron del apoyo del alcalde. “No hay forma de medir si el apoyo del alcalde nos afectó. En todo caso fue desafortunado. La nuestra era una lista independiente”, le dijo a La Silla Enrique Gómez, un empresario de las confecciones cercano al alcalde.

La elección estuvo precedida por varias puestas en escena de Quintero y su grupo político. Por un lado, lanzó una teoría falsa sobre el atentado sicarial contra uno de los candidatos a la Junta, señalando al GEA. Luego, sus principales alfiles hicieron un plantón frente a la sede de la Cámara con la consigna de “La Cámara para los comerciantes”. Y en la semana previa de la votación Quintero anunció que Alejandro Arias, su exsecretario de Desarrollo Económico, podría ser nombrado por el presidente Gustavo Petro en uno de los cuatro asientos que tiene el Gobierno Nacional. Hoy todavía no ha sido nombrado.

Después de la elección, y con la derrota consumada, Quintero terminó cuestionando la existencia de la Cámara y la transparencia de sus votaciones.

En paralelo, el alcalde ha decidido alinearse con el Grupo Gilinski en medio de la batalla corporativa más importante en Colombia. Y varios de sus ataques contra altos ejecutivos del GEA coinciden con movidas de los empresarios caleños. “Quintero es la marioneta de un poder económico que no podemos subestimar: el de los jeques árabes y los Gilinski”, le dijo a La Silla Luis Peláez, diputado de Dignidad en Antioquia.

La alineada de Quintero con las Gilinski le ha permitido ganar espacios en la Revista Semana, el medio del grupo económico, donde ha podido desplegar su retórica anti élite y ahora divulgar sus desacuerdos con el Gobierno Petro.

En Antioquia, sin embargo, Quintero parece lejos de traducir sus polémicas mediáticas en votos. Y es allí donde Petro realmente necesita su influencia.

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